Reflexiones sobre las pautas para mejorar la comunicación

 Escúchale. Es esencial para que la comunicación entre tu hij@ y tú sea lo más fluida posible, que encuentres tiempo para oírle, y oírle de una forma que expreses tu interés, disposición. Cuando nos detenemos y escuchamos a alguien, le estamos diciendo:

” Eres importante. Lo que dices me interesa. Tú me interesas”.

 Cómo escuchar a tu hij@. Asegúrate de que estás preparado para oírle, presta toda tu atención a tu hij@, practica la escucha activa, invita a hablar a tu hij@.

Qué escuchar. Escucha el núcleo central de la historia, no pienses que tienes que solucionarle las cosas, atiende y responde a los sentimientos de tu hij@.

Acepta sus sentimientos. Ayúdale a que encuentre diferentes formas de expresar sus verdaderos sentimientos, cuéntale una historia tuya en una situación similar, sintiendo cosas similares, sé un buen modelo para él/ella.

Utiliza un lenguaje respetuoso. El lenguaje que utilices con tu hij@ es un lenguaje que comunica algo acerca de tí mismo, cuando estés muy enfadado por algo que ha hecho tu hij@, intenta en la medida que sea posible posponer la conversación diciéndole que estás demasiado enfadado para hablar de lo que ha hecho en ese momento.

Elogia a tu hij@. Sé generoso a la hora de elogiar a tu hij@. Ello facilitará que se sienta bien consigo mismo, y en consecuencia, vuestra comunicación será más fluida, pues sentirá que valoras sus esfuerzos y avances. Esto no significa que tengamos que elogiarlos continuamente,sin que haya un motivo que lo justifique, pues se conseguiría el efecto contrario. El elogio excesivo y poco sincero incomoda.

Corrige a tu hij@ tantas veces como creas necesario. Los chic@s necesitan reglas y límites. En los casos en los que esto no ocurre, aparecen sentimientos de abandono. Necesitan saber que sus padres están ahí, pendientes de lo que pueda ocurrir. Debemos de desterrar las ideas relacionadas con que la posible subordinación ocasiona futuros “traumas” en nuestros hij@s, nada más lejos de la realidad.

En los casos en los que sea posible una negociación con tu hij@, practícala. Intenta llegar a unas soluciones consensuadas siguiendo los siguientes pasos:
1. Deja que tu hij@ exponga su punto de vista.
2. Expón a continuación tu punto de vista.
3. Invita a tu hij@ a buscar soluciones consensuadas.
4. Anota todas las ideas sin enjuiciarlas y sin dar tu opinión acerca de las mismas.
5. Revisa la lista y decide cuáles son las más viables para intentar llegar a un acuerdo.

Escúchale. Es esencial para que la comunicación entre tu hij@ y tú sea lo más fluida posible, que encuentres tiempo para oírle, y oírle de una forma que expreses tu interés, disposición. Cuando nos detenemos y escuchamos a alguien, le estamos diciendo:

” Eres importante. Lo que dices me interesa. Tú me interesas”.

 Cómo escuchar a tu hij@. Asegúrate de que estás preparado para oírle, presta toda tu atención a tu hij@, practica la escucha activa, invita a hablar a tu hij@.

Qué escuchar. Escucha el núcleo central de la historia, no pienses que tienes que solucionarle las cosas, atiende y responde a los sentimientos de tu hij@.

Acepta sus sentimientos. Ayúdale a que encuentre diferentes formas de expresar sus verdaderos sentimientos, cuéntale una historia tuya en una situación similar, sintiendo cosas similares, sé un buen modelo para él/ella.

Utiliza un lenguaje respetuoso. El lenguaje que utilices con tu hij@ es un lenguaje que comunica algo acerca de tí mismo, cuando estés muy enfadado por algo que ha hecho tu hij@, intenta en la medida que sea posible posponer la conversación diciéndole que estás demasiado enfadado para hablar de lo que ha hecho en ese momento.

Elogia a tu hij@. Sé generoso a la hora de elogiar a tu hij@. Ello facilitará que se sienta bien consigo mismo, y en consecuencia, vuestra comunicación será más fluida, pues sentirá que valoras sus esfuerzos y avances. Esto no significa que tengamos que elogiarlos continuamente,sin que haya un motivo que lo justifique, pues se conseguiría el efecto contrario. El elogio excesivo y poco sincero incomoda.

Corrige a tu hij@ tantas veces como creas necesario. Los chic@s necesitan reglas y límites. En los casos en los que esto no ocurre, aparecen sentimientos de abandono. Necesitan saber que sus padres están ahí, pendientes de lo que pueda ocurrir. Debemos de desterrar las ideas relacionadas con que la posible subordinación ocasiona futuros “traumas” en nuestros hij@s, nada más lejos de la realidad.

En los casos en los que sea posible una negociación con tu hij@, practícala. Intenta llegar a unas soluciones consensuadas siguiendo los siguientes pasos:
1. Deja que tu hij@ exponga su punto de vista.
2. Expón a continuación tu punto de vista.
3. Invita a tu hij@ a buscar soluciones consensuadas.
4. Anota todas las ideas sin enjuiciarlas y sin dar tu opinión acerca de las mismas.
5. Revisa la lista y decide cuáles son las más viables para intentar llegar a un acuerdo.

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