Técnicas básicas para educar

 Las técnicas básicas para educar que nos propone Jesús Jarque son:

1.-ACUERDO ENTRE LA PAREJA

Razones: la educación del niño/a es responsabilidad de los dos y depende de ambos, por la importancia que tiene en la educación el ejemplo de los padres, por la importancia decisiva de que el niño/a reciba el mismo mensaje de los dos.

Consecuencias: el niño/a no sabe a qué atenerse y no aprecia el valor de lo que se le quiere enseñar, uno de los dos miembros de la pareja lleva el peso, asunción de role (el bueno, el malo), aprenden a aprovecharse en su beneficio.

¿Cómo se consigue el acuerdo?:

Con el diálogo continúo sobre la educación del niño/a, acordar antes normas y límites, aplazar las decisiones hasta hablarlo con la pareja y transmitir el mensaje de que se ha hecho conjuntamente, no mostrar delante del niño/a descuerdo, las rectificaciones también, conjuntas.

2.-ENSEÑANZA DIRECTA

Consiste en decirle a niño/a lo que tiene que hacer y lo que no, enseñarle directamente lo que esperamos que haga; y sobre todo en decirle cómo tiene que hacerlo. Los niños/as no saben muchas cosas si no se les enseñan.

Es valida para la enseñanza de hábitos relacionados con el vestido, el aseo, orden, estudio (autonomía personal), para modales de comportamiento y relación con los demás.

Tenemos que decir claramente lo que tiene que hacer lo que se espera de él o cómo tiene que actuar, explicándole los pasos.

Implica decir en voz alta los pasos que queremos enseñarle, actuar como modelos, que realice algún paso, que los realice todos, que los diga a la vez que los hace. 

Requier poner tiempo a disposición de esta técnica, centrar la atención del niño/a, practicar, corregir y elogiar.

3.-DAR EJEMPLO

Aprenden por imitación especialmente lo relativo a valores, actitudes y comportamiento. Los padres son el modelo principal, lo que hacen lo dan por correcto, aproximadamente hasta los 9 años. Junto a sus padres: hermanos, personajes de ficción, etc. Pero siempre en menor medida. A partir de los 9 o 10 los compañeros y amigos comienzan a convertirse en modelos.Imitan el trato con personas, como afrontar las propias responsabilidades, el trabajo o las tareas del hogar, cómo reaccionamos ante las dificultades y expresamos la frustración y el enfado, los modales…

4.-DISPONER DE NORMAS Y LÍMITES

Dan seguridad al niño/a (sabe lo que puede hacer y lo que no) y ayuda a reconocer  valorar la importancia de las normas en nuestra sociedad. Un niño/a sin normas ni límites claros presentará problemas de comportamiento en diferentes lugares, presentará dificultades de relación con lo demás, inseguro fuera de situaciones habituales (no tiene un criterio claro sobre cómo comportarse). Han de ser claras y concretas, referidas a aspectos básicos, formuladas en positivo, ser constantes, adaptadas a la edad del niño/a.

Debemos exigirle el cuidado de las cosas, tratar a las personas, los tiempos y horarios, lo diferentes lugares (normas específicas de cada lugar), la propia seguridad.

¿Cómo se enseñan? Pasos:

1º Decirle al niño/a de manera concreta lo que tiene que hacer, lo que está permitido y lo que no.

2º Supervisar su cumplimiento.

3º Adoptar medidas si las normas se incumplen:

Recordar las normas y exigirlas con contundencia y firmeza.

Cuando no se cumple por olvido hay que llamarle la atención. Las llamadas de atención no deberían ser más de 3.

Si estas no son efectivas o hay una reiteración en el incumplimiento podemos adoptar otras medidas como la retirada de privilegios.

 5.-SER COHERENTES

La incoherencia se produce por varios motivos: se cede rápidamente al comportamiento negativo del niño, normalmente por la propia comodidad. Si un niño/a insiste y se obstina, los padres normalmente ceden antes. Se dan ordenes sin pensarlo, sin distinguir las “órdenes duras” de las “blandas”.  No es lo mismo “no saques la cabeza por la ventanilla”, que “vete a dormir”.

¿Cómo ser coherentes? :

1º.-No permita que el niño/a con su mal comportamiento, rabietas o insistencia logre cambiar las decisiones que ha tomado o las normas que le exige.

2º.-Distinguir entre “órdenes duras” y las “órdenes blandas”. Ante las blandas hay que pensarlas antes y ofrecer alternativas.

3º.-Tener claro qué le va a exigir al niño/a y qué comportamiento espera de él: evite llevarse la contraria, exigir una cosa hoy y mañana no.

4º.-Mantenga acuerdo entre la pareja en ese aspecto, porque en ocasiones la incoherencia se da entre ambos padres.

Esta actitud es indispensable para todos los aspectos básicos de la educación, pero lo es especialmente para afrontar los problemas de comportamiento y para el cumplimiento de las normas.

6.-EDUCAR CON CONSTANCIA

La educación de un niño/a es una carrera de fondo. Se trata de una labor de constancia, no basta con unos días o con exigir unas veces sí y otras no. Es un trabajo del día a día.

¿Cómo se lleva a cabo?

1º.-Ser constante implica no bajar la guardia, exigir en todo momento, repetirle al niño/a las cosas y volvérselo a recordar.

2º.-Plantearse pocas metas y realistas en la educación del niño/a. Es más fácil ser constante en pequeños objetivos que estén al alcance de todos hasta que se convierta en una rutina, que acudir a todos los frentes.

3º.-Implica que exijamos siempre y en todos los lugares.

4º.-El niño/a tiene que disponer de una rutina diaria sin muchos cambios.

5º.-Evitar los cambios constantes de cuidador.

¿Para qué situaciones es válida?

-Cuando tratamos de corregir algún comportamiento negativo: las rabietas, la desobediencia y el mal comportamiento en general.

-Cuando estamos tratando de crear un hábito o exigiendo una responsabilidad  adecuada a su edad: creando un hábito de sueño, de comida, exigiéndole que sea ordenado…

7.-ESCUCHARLE Y HABLARLE

Con niños/as pequeños/as, hasta los ocho o nueve años es mejor dirigirles mensajes concretos y precisos que largos discursos. A partir de los 10 años y durante la adolescencia el diálogo y la comunicación será un recurso que tendremos que emplear con más frecuencia en su educación. Crear momento de comunicación. Hacemos un hueco para otras actividades que nos atraen, también se pueden buscar momentos que favorezcan la comunicación.

Apagar la Tv en una comida quizás no sea demasiado efectivo, pero hace una de las comidas del día sistemáticamente sin TV puede facilitar las cosas.

8.-ESTAR INFORMADOS: de la marcha de los estudios, conocer a su círculo de amigos, el uso que hace del tiempo libre. Hasta los 8 ó 9 años esto es relativamente  fácil, a partir de la adolescencia requiere mucho más esfuerzo e interés.

9.- ELOGIAR Y PRESTAR ATENCIÓN: el uso contraproducente del elogio se da cuando elogiamos conductas claramente inadecuadas porque resultan simpáticas o novedosas. Si las elogiamos el niño/a las considerará adecuadas. Otro uso inadecuado es prestar más atención a las conductas negativas que a los comportamiento adecuados. Hay niños/as que se comportan mal porque han comprobado que sus padres les prestan atención.

¿Cómo usarlos adecuadamente? Elogianado conductas adecuadas y prestando una especial atención cuando el niño/a se porta bien.

Vía>> Extraído del libro del mismo título de Jesús Jarque. Editado por Grupo Gesfomedia

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